“Poder sentir en el mítico C-101 lo que hemos estudiado sobre el papel ha cumplido sobradamente aquel sueño que tenía de estudiante”

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Con este vuelo de ensayo en el Centro Logístico de Armamento y Experimentación del Ejército del Aire y del Espacio, Carlos Peromingo ha puesto el broche de oro a una trayectoria académica brillante en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio.

El 10 de abril, Carlos Peromingo experimentaba de primera mano la dinámica de un ensayo en vuelo en el Centro Logístico de Armamento y Experimentación del Ejército del Aire y del Espacio. Era la materialización del premio especial que la “Cátedra Ingeniero Coronel D. Emilio Herrera Linares” otorgó el pasado 14 de febrero al mejor expediente académico de la X promoción del Máster Universitario en Ingeniería Aeronáutica (MUIA). Carlos recibió este premio, concedido por primera vez de manos del Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, el General del Aire Francisco Braco, durante el acto de entrega de diplomas a los nuevos egresados de grado y máster de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio de la Universidad Politécnica de Madrid.

Un premio que le pillaba por sorpresa pero que ha sabido disfrutar como la experiencia única que es, tal y como nos cuenta en esta entrevista:

Pregunta.- ¿Qué pensaste al conocer que el premio de la Cátedra era un vuelo de ensayo?
Respuesta.- Me pareció que era un premio tremendamente único y especial, así lo reflejó mi cara de asombro durante el acto de graduación. Recuerdo que días antes me llamó el director para explicarme cómo sería el acto y contarme que había un premio especial que se había introducido este año, pero decidimos que se revelase justo en aquel momento. Cuando en aquel diploma leí "Vuelo de Ensayo" pensé que había sido muy afortunado de poder disfrutar de una de esas cosas que sólo pasan una vez en la vida.

P.- Tuviste que hacer unas pruebas médicas previas para considerarte apto para el vuelo, ¿en qué han consistido?
R.-Las pruebas médicas son muy completas, como ya podréis imaginar. Se debe realizar un análisis de sangre, de orina, un cuestionario general sobre hábitos, antecedentes médicos y medicación actual. También, se revisa exhaustivamente la vista, la capacidad de audición, se realiza un electrocardiograma, un cuestionario personal y posterior entrevista con un psicólogo y por último, un examen que me sorprendió: se debe hacer una radiografía dental y un rápido análisis de todas las piezas dentales por si tuvieran caries, o empastes en mal estado, ya que es posible que las fuerzas g-s y los cambios de presión causen dolores muy fuertes y malestar en los dientes dañados.

P.- ¿Primera vez que embarcas en una aeronave militar?
R.- Si no se tiene en cuenta el F5 que hay en el hangar de la Escuela, sí.  Y el embarque es también bastante especial. Cierto es que muchos instrumentos de la cabina son viejos conocidos de la carrera y lo que pilla por sorpresa son las sensaciones: estar montado con todo el equipo puesto, el mono, el traje anti-g, las diversas ataduras y arneses del asiento eyectable o respirar a través del casco y también ciertas instrucciones como: bajo qué supuestos debo eyectarme (y cómo hacerlo) o cómo hacer una salida de emergencia de la cabina en tierra. También, un procedimiento muy importante antes del embarque es el briefing, en el que se repasan todas las maniobras a ejecutar, se hace un análisis de riesgos y se comentan las distintas instrucciones que debo seguir en el rol de ingeniero de ensayos en vuelo.

P.- ¿Alguna vez te imaginaste en esta situación? ¿Es un sueño cumplido?
R.- Siendo honestos, no me lo imaginaba, el premio me cogió totalmente por sorpresa. Sin embargo, y aunque no me lo esperaba, sí que ha sido un sueño cumplido, me explico. Durante la carrera, a menudo me preguntaba cómo sería sentir todo aquello que durante días y días hemos trabajado y estudiado sobre el papel, si alguna vez tendría la posibilidad de ensayar ciertos aspectos que tanto hemos estudiado de los aviones. Y, aunque los aviones comerciales son muy interesantes, siempre me han parecido más llamativos los aviones militares, así que poder haberlo hecho en el mítico C-101 ha cumplido sobradamente aquel sueño de estudiante.

P.- ¿Qué maniobra o momento del vuelo te ha impresionado más?
R.- Durante el vuelo hicimos ensayos y maniobras, y la verdad, que no puede elegir entre una y otra, pero sí te puedo decir qué maniobra y qué ensayo me impresionaron más. En cuanto a maniobras, el "imperial" fue mi favorita: consiste en medio looping y cuando el avión se encuentra boca abajo en el punto álgido del looping, se hace medio barril para volver a dejarlo a nivel: combina un subidón de fuerzas de hasta cuatro g-s con un giro de 180 grados en balance que te hace sentir, digamos, muy vivo. Por otro lado, un momento muy especial fue cuando experimenté el modo de balanceo holandés del C-101, que es mi modo dinámico favorito; quien haya hecho el MUIA, sabe de lo que hablo.

P.- ¿Algún miedo? ¿Te has sentido acompañado en todo momento por el personal del Ejército del Aire?
R.- No diría miedo, pero sí que me preocupaba cuánto podría dar de sí mi cuerpo, pues no solemos estar acostumbrados a fuerzas g-s, giros bruscos y demás; pero creo que aguanté el tipo durante la mayor parte del tiempo, al final se trata de encontrar un equilibrio entre disfrutar e intentar controlar las sensaciones. El personal del Ejército del Aire fue muy agradable y en todo momento me acompañaron, resolvieron mis dudas y se aseguraron de que disfrutase al máximo de la experiencia y estuviese cómodo en el vuelo. Es impresionante lo altamente profesionales y hábiles que son los pilotos de nuestro Ejército. También, me gustaría agradecer al general de división Rafael Gómez y al comandante Luis Torres la organización y acompañamiento tanto en las gestiones previas como durante el día del vuelo.

P.- ¿Podrías definir con tres adjetivos cómo ha sido esta experiencia? ¿Repetirías?
R.- No es fácil, pero yo diría: único, intenso y emocionante. Repetiría sin dudarlo, y sólo por esto, ha merecido la pena todo el esfuerzo. Estoy seguro de que este premio puede animar e inspirar a muchos estudiantes a dar lo mejor de ellos en el MUIA. Esta experiencia me ha llenado mucho como Ingeniero Aeronáutico y me ha hecho muy feliz.

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