El teatro es su pasión y en la última edición del Festival de Teatro de la Universidad Politécnica de Madrid, Carmen María Martínez Cobo, estudiante del Grado en Ingeniería Aeroespacial en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) lo ha demostrado doblemente. Ha actuado en dos obras totalmente diferentes. Por un lado, con el grupo de Teatro Dédalo de la ETSIAE, en la obra “La casa de Bernarda Alba”, interpretando a Bernarda y por otro, con el grupo de teatro de la ETSIDI (Zínico), encarnando a María la protagonista de “La llamada”, obra que además ha recibido el premio a mejor musical del festival.
Estos dos papeles le han valido el premio a mejor actriz principal del 32 Festival de Teatro de la UPM. Hablamos con ella sobre este reto interpretativo y sobre la importancia del teatro universitario en la vida de los estudiantes.

Pregunta.- Premio a mejor actriz principal por segundo año consecutivo y en esta ocasión por partida doble, ¿lo esperabas? ¿cómo lo valoras?
Respuesta.- La verdad es que no esperaba volver a recibir el premio este año. Siendo sincera, esperaba una nominación, pero también porque pensaba que al haber hecho dos papeles principales este año, la estadística jugaba a mi favor. Es un orgullo tremendo ver cómo se recompensa el esfuerzo que hacemos para preparar las obras del festival y, personalmente, me hace muchísima ilusión el reconocimiento del trabajo que ha supuesto para mí hacer estos dos papeles. Actuar es mi pasión, y me llena de alegría saber que no solo me hace feliz a mí, sino que a las personas que me ven actuar también les gusta lo que hago.
P.- Hablemos del reconocimiento a mejor actriz principal en "La casa de Bernarda Alba", ¿qué ha supuesto para ti encarnar a una mujer como Bernarda?
R.- Ha sido un verdadero reto. Para empezar, planteé a Bernarda como “el personaje al que todos tienen que odiar al salir del teatro”. Es una mujer que trata mal a sus hijas, que les da miedo y que parece que no las quiere, aunque diré mi Bernarda sí sentía algo de amor por sus hijas, un amor muy posesivo y tóxico, pero es lo que ella piensa que es el amor. Y al final todas estas cosas negativas que hace Bernarda con sus hijas las he tenido que encarnar con mis compañeras de elenco, que en la realidad son mis amigas y las quiero un montón. Ha sido difícil encontrarme haciendo esto, aunque sé que mis compañeras son conscientes de que lo que pasaba en escena no era en absoluto la realidad, me ha costado llegar a esa crueldad de Bernarda desde Carmen y he tenido que abandonarme mucho en ese sentido a la hora de subirme al escenario (y quedarme cinco minutitos sin hablar con nadie después de escenas muy intensas para poder salir completamente de Bernarda).
Por otro lado, he tenido que trabajar mucho la fisicidad de Bernarda. Su cuerpo, su forma de andar y su voz han sido las cosas que más trabajo me ha llevado conseguir. Bernarda es una mujer seria, de unos 60 años (así la planteábamos Pedro, el director, y yo) que ha vivido 5 partos que cada vez han hecho más mella en su cuerpo (y en su mente) y que además tiene una visión muy concreta y estricta de la vida. Siento que de todos los personajes que hay en esta obra es, sin duda, el que más se aleja de cómo soy yo. Por eso también elegí este papel, quería enfrentarme al reto porque me sentía cómoda en la posibilidad de no conseguirlo, porque como ya me habían dado el premio el año pasado, sentía que podía darme la libertad de fallar este año. La realidad es que eso fue solo una idea, y que según iba trabajando el personaje me daba cuenta de que no me iba a permitir a mí misma representar una Bernarda “a medias”, lo que ha supuesto en el proceso un poco de frustración cuando pensaba que no lo conseguía. Alicia, mi pareja, la frase que más ha escuchado después de todos los ensayos de la obra ha sido: “No encuentro la voz de Bernarda”, y cuando vio la obra por primera vez me dijo una cosa que me hizo sentirme muy orgullosa del trabajo que había hecho y olvidarme de la frustración y de los malos ratos que había pasado. La frase fue algo así como: “hasta que no te quitaste el velo no supe que eras tú y pensé, ¿quién es esta y por qué tiene la cara de mi novia? Cuando me decías que no encontrabas la voz de Bernarda pensaba que hablabas de manera metafórica, no que ibas a sonar como una persona distinta cuando hicieras el personaje”. Para poneros un poco en contexto a quienes no hayáis visto la obra, la representación empieza con todas las actrices con un velo de encaje porque venimos del funeral del marido de Bernarda, y las primeras frases de Bernarda son entrando en su casa con la cara tapada, porque hasta que no está dentro, no puede quitarse el velo del luto.

P.- ¿Cómo ha sido trabajar bajo la dirección de Pedro González? ¿Qué aprendizaje extraes en cada ensayo?
R.- Pedro es un verdadero profesional. Ha tenido las ideas muy claras desde el principio y nos ha guiado a todas a lo que quería conseguir. Su montaje de esta obra me parece espectacular, cada detalle estaba pensado al milímetro y es precioso trabajar con alguien que tiene tanto amor como tú por las cosas que hace. También pienso que es una persona muy fuerte y muy valiente por enfrentarse al reto de dirigir esta “pedazo” de obra, que es un clásico del teatro español, hacerlo así de bien y encima en tan poco tiempo, porque las obras de Dédalo se montan en alrededor de tres meses, que es de los tiempos más cortos que se manejan en el Festival de Teatro UPM. Por eso lo admiro muchísimo, y también le estoy súper agradecida por haberme dado el papel que yo quería y haberme ayudado a conseguir encarnarlo de manera que los dos estuviésemos orgullosos con lo que íbamos a subir al escenario.
Lo que saco de cada ensayo es que hay que estar a lo que se está cuando ensayamos, que habrá tiempo después de lo demás, pero que cuando tienes poco tiempo y muchas actrices que coordinar, el tiempo vale oro y hay que aprovecharlo al máximo. Y que hay que apoyarse en tus compañeras de escena, que es muy bonito crear algo con ellas y vivir la experiencia todas juntas.
P.- Con esta obra, desde Dédalo se buscaba reflexionar sobre el avance de la sociedad y la lucha de las mujeres. ¿Qué aporta tu personaje a todo ello?
R.- Creo que Bernarda es un espejo de la sociedad machista en la que vivía Lorca y con esta obra nos abre una ventana para ver lo que era la vida de las mujeres en su época. Comparar la situación de esta familia con la época actual deja muy claro que se han logrado grandes avances en la lucha por la igualdad, pero también asusta pensar que últimamente están resurgiendo, sobre todo entre la gente joven, conductas y deseos que deshacen muchos de los pasos hacia delante que se han dado en esta lucha. Me parece muy importante no olvidar de dónde venimos y todo lo que hemos luchado, porque los derechos que tanto ha costado conseguir no están garantizados y no podemos permitirnos dar ni un paso atrás.
P.- El año pasado también obtuviste el premio a mejor actriz por Doña Rosita, en "Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores", ¿qué significa Lorca en tu trayectoria actoral?
R.- Un poco en la línea de la respuesta anterior, creo que Lorca es un gran escritor que con su obra denunciaba las situaciones de injusticia que se vivían en su época. Me parece importante no olvidarnos de nuestra historia, y poder hacerlo a través del arte y de la obra de personas que tenían tanto talento y demostraban tanta pasión con lo que hacían me parece una forma muy bonita de hacerlo.

P.- Este año, además de con Dédalo, has actuado con el grupo de teatro Zínico, de la ETSIDI, ¿cómo ha surgido la colaboración o perteneces de forma permanente a ambos grupos de teatro?
R.- Este es el primer año que actúo en el grupo de la ETSIDI y la verdad es que estoy súper contenta de haberme lanzado a hacer este “Erasmus teatral”. Yo ya era muy fan de "La llamada", he visto la película un montón de veces, y siempre había pensado que me encantaría participar en la obra de teatro. Por eso, cuando vi el casting de Zínico por Instagram supe que tenía que presentarme. El día de las audiciones yo iba a estar en Zaragoza (que es de donde soy) y como ya tenía el viaje planeado les escribí para saber si iban a abrir más fechas. Fueron majísimas conmigo y me dijeron que si me apetecía participar podía mandarles un vídeo-casting de los personajes que quisiera. Así que me las arreglé para encontrar el guion, me preparé los monólogos de Susana y María y mandé los vídeos. También les dije que me encantaba La Llamada y que me gustaría formar parte fuera de lo que fuese, solo sabía que me moría de ganas de formar parte del proyecto. Y un día, nada más aparcar el coche, vi un WhatsApp de Ainhoa (la directora) que decía que me había cogido para el papel de María. Me quedé en el coche callada y temblando un rato hasta que lo asimilé y me puse a avisar a todo el mundo: ¡Me moría de la ilusión!
P.- El galardón a mejor actriz principal también premia tu interpretación de María en la adaptación de "La llamada", ¿qué te ha aportado ese otro personaje?
R.- Bueno, María me ha dado la oportunidad de volver a ser una adolescente rebelde. Aunque siendo sincera, siempre fui muy responsable y estudiosa (así he acabado estudiando ingeniería aeroespacial). Creo que María se sabe divertir mejor de lo que sabía yo. Además, me ha dado la oportunidad de conocer un grupo nuevo de teatro UPM y a todas las chicas maravillosas que forman parte del proyecto. Entre actrices hemos creado un vínculo muy especial que yo creo que no se me va a olvidar nunca, y María es un personaje tan intenso y divertido que me lo he pasado genial cada vez que he salido a escena a ser ella y me muero de ganas de volver a hacerlo en el teatro de El Escorial.
P.- ¿Qué retos supone para ti estar preparando al mismo tiempo la interpretación de Bernarda, una madre autoritaria de otra época y la de María, una adolescente apasionada del reguetón, que nada tienen que ver? ¿En qué registro te sientes más cómoda y cuál es más complejo para ti?
R.- La verdad es que el mayor reto que he tenido ha sido el tiempo. Este cuatrimestre he preparado dos personajes principales, también estoy acabando las asignaturas que me quedan en Aero, estoy haciendo el TFG y, además, he empezado a trabajar a tiempo completo como ingeniera. Con lo cual puedo asegurar que los últimos 4 meses he estado desquiciada. Pero creo que he sabido balancear bien la creación de los dos personajes. También me ha ayudado que las dos sean tan diferentes en todos los aspectos, porque no ha habido posibilidad de confundirlos ni de mezclarlos.
Ya he hablado antes largo y tendido de lo que fue para mí el proceso de encontrar a Bernarda. Con María ha sido completamente diferente. Creo que el trabajo de este personaje me ha permitido relajarme y buscar una versión más divertida de mí. Tengo muy claro que el registro en el que estoy más cómoda es el de adolescente divertida y apasionada, pero también me hace sentirme un poco más orgullosa el resultado de Bernarda, porque al final ha sido un trabajo más difícil y valoro mucho el haberlo conseguido.

P.- "La llamada" ha obtenido el premio a mejor obra musical y "La casa de Bernarda Alba" una nominación a mejor obra no musical. ¿Te sientes orgullosa de haber aportado tu granito de arena a ambas propuestas?
R.- Por supuesto. Formar parte de dos obras tan chulas y que encima obtengan este reconocimiento me parece increíble. Todo el trabajo que hemos puesto en las obras se ha llevado una recompensa. Y personalmente me hace mucha ilusión compartir escenario y proyecto con gente tan guay que con su trabajo ha conseguido llevar estas obras a lo más alto del festival UPM.
P.- Recogiste tu premio visiblemente emocionada, ¿qué significa para ti el certamen de teatro de la UPM?
R.- Para mí el festival de teatro UPM es el cierre de la temporada de teatro universitario. Es el momento de juntarte por última vez con todos tus compañeros de obra y con los de otros grupos a celebrar el trabajo del curso y a ver cómo la gente se lleva premios que son recompensa de todo el esfuerzo y pasión dedicados a las obras del año. También es un pequeño paréntesis entre los exámenes ordinarios y los extraordinarios del curso, que oye, quieras que no es algo que se agradece. Y recibir un premio en el festival es un cierre de temporada espectacular. Un curso de esfuerzo, de dedicación, de pasión y de ilusión que se acaba con un reconocimiento tangible del trabajo bien hecho. Me encanta actuar, es de las cosas que más feliz me hacen, y que el jurado me confirme con una nominación e incluso con un premio que no solo es algo que me gusta, sino algo que se me da bien, me llena de orgullo y me hace muy feliz.
P.- ¿Por qué recomendarías a los estudiantes de ingeniería acercarse al teatro?
R.- Creo que las personas que elegimos este tipo de carreras más “cuadriculadas” tenemos dentro una chispa de arte, de ganas de crear cosas y de salirnos un poco de “lo establecido”. El teatro universitario es un espacio que te permite explorar esto y que te da alas para crecer en un aspecto más humano, más emocional. También pienso que las ingenierías, en general, son carreras muy duras que en muchas ocasiones te pueden hacer polvo mentalmente, y tener una vía de escape me parece muy importante. Y pienso que el teatro es una de las mejores, porque te hace desconectar completamente de ti como persona, te da la oportunidad de juntarte con gente que tiene una inteligencia emocional muy desarrollada y que, además, probablemente está viviendo o ha vivido lo mismo que tú en la carrera, y que va a entender perfectamente por lo que estás pasando, y eso vale oro. Por esto animo a todos los estudiantes a los que le pique la curiosidad a lanzarse a probar el teatro universitario.


